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Adhesión a la declaración de Robert Cox como ciudadano ilustre de Buenos Aires
2 de noviembre de 2009
Sin lugar a dudas, es muy destacable la iniciativa del diputado Abrevaya, pues Robert Cox fue una figura emblemática denunciando los abusos cometidos durante la última dictadura militar argentina y además representa un gran ejemplo de la honestidad intelectual en la defensa de los Derechos Humanos. Sería bueno que muchos referentes de los Derechos Humanos en la Argentina siguieran el ejemplo de Bob Cox.
 

El Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL), expresa su adhesión a la iniciativa del Legislador de la Ciudad de Buenos Aires Sergio Abrevaya, por la cual se declara Ciudadano Ilustre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires al Sr. Robert W. Cox, por su trayectoria en defensa de los derechos humanos.

Como lo destaca el proyecto, “Robert Cox, periodista de origen británico, se desempeñó como editor del periódico Buenos Aires Herald, destinado a la comunidad británica en la Argentina. Cox fue detenido ilegalmente y debió abandonar Argentina en diciembre de 1979 ante la inminencia de su desaparición, hecho que se manifestó con el envío de una carta perversa a su hijo Peter (el cuarto de cinco hijos)”.

En los fundamentos del proyecto también se señala que “Robert Cox llegó a la Argentina en 1959, contratado como redactor por el Buenos Aires Herald, periódico de la comunidad británica en Argentina escrito en inglés. Poco después conoció a Maud Daverio, con quien se casó y tuvo cinco hijos, Victoria, Roberto, David (quien escribió dos libros dedicados a su padre), Peter, y Ruth, radicándose en la Argentina, país que adoptó como propio, y al que regresa en toda oportunidad posible. Por su iniciativa, el Buenos Aires Herald fue el primer medio de comunicación en informar abierta y sistemáticamente que el gobierno militar estaba secuestrando personas ilegalmente y haciéndolas desaparecer. Como cronista iba personalmente a las rondas de las Madres de Plaza de Mayo y, también personalmente, constató que los militares utilizaban los crematorios del cementerio de la Chacarita para incinerar los cuerpos de los desaparecidos”.

La valiente actuación de Bob Cox durante la dictadura militar argentina, también está recogida en el libro de Jorge Elías “Maten al cartero: Posdata del asedio a la prensa durante las dictaduras militares del Cono Sur”, publicado por CADAL en el año 2006.

Por su parte, Cox tuvo la generosidad de redactar el prólogo del libro de Fernando J. Ruiz “Otra grieta en la pared: Informe y testimonios de la nueva prensa cubana”, publicado por CADAL, la Fundación Konrad Adenauer y La Crujía a mediados de 2003. Allí Cox demuestra una vez más que es un verdadero defensor de los derechos humanos, condenando todo tipo de dictaduras, al señalar:

“Creo que una de las razones que le permite a Castro seguir reprimiendo al pueblo cubano es consecuencia de lo que yo llamo ‘ceguera ideológica’. Esta enfermedad mental hace que los seres humanos puedan ignorar aquello que no quieren ver…Encontré las consecuencias horrendas de la ceguera ideológica en la Argentina durante la dictadura militar –llamada Proceso–, entre 1976 y 1983, cuando la gran mayoría del pueblo argentino rehusó ver lo que estaba frente a su vista y no protestó contra la política de asesinatos clandestinos, acompañados rutinariamente de tortura. Estos crímenes fueron adoptados por los militares en respuesta a una sublevación guerrillera y terrorista…A partir de mi salida de la Argentina, en diciembre de 1979, cuando las vidas de mi mujer y cinco chicos estaban en peligro después de una amenaza de muerte dirigida a mi hijo de 11 años, he dedicado una gran parte de mi esfuerzo a la defensa de los derechos humanos y, en particular, a la defensa de la libertad de expresión, el más básico de todos los derechos. En mi trabajo para la Sociedad Interamericana de Prensa, dos veces como presidente de la Comisión de Libertad de Prensa y como presidente de la Sociedad entre 2001 y 2002, he encontrado más similitudes que diferencias entre gobiernos de la derecha llamados autoritarios y regímenes totalitarios de la izquierda. Cuando estuve en Cuba, reconocí las mismas técnicas de las fuerzas de represión en contra de los disidentes que en el Chile de Pinochet o en la Argentina de Videla…Pero hay una enorme diferencia de percepción. Los horrores cometidos bajo Pinochet y Videla son universalmente reconocidos y condenados. Pero la dictadura de cuarenta y cuatro años es celebrada y Fidel Castro puede deleitarse con la admiración recibida en Buenos Aires durante su estadía en ocasión de la asunción del presidente argentino Néstor Kirchner. Muchas veces me he preguntado por qué Castro no es abominado como lo es Pinochet, teniendo, en mi opinión, muchísimo en común. Aun aquellos que impulsan la causa de los derechos humanos y se identifican con estas ideas ven al régimen castrista desde una perspectiva distinta, desde otro punto de vista”.

Cox y su señora esposa también tuvieron la amabilidad de concurrir a la sede de CADAL en Buenos Aires para visitar la muestra fotográfica sobre “Las Damas de Blanco”. http://www.cadal.org/prensa/nota.asp?id_nota=858 Además, Junto a Pat Derian, ex Secretaria de Derechos Humanos del Presidente Jimmy Carter, y José Miguel Vivanco, Director Regional de Human Rights Watch, Cox también adhirió a un pedido de CADAL solicitándole en una carta al Canciller argentino, Jorge Taiana, que se asigne a un representante en la embajada en Cuba para dar seguimiento a los casos de violación de derechos humanos en ese país. http://www.cadal.org/institucional/nota.asp?id_nota=1120

Actualmente, Cox está radicado en Charleston, Carolina del Sur, Estados Unidos. Allí llegó a ser subdirector del periódico Daily News and Courier. En 2005 la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires lo distinguió, rindiéndole un homenaje por su valor como periodista durante la dictadura militar. En 2005, su esposa, la argentina Maud Daverio de Cox escribió un libro sobre su vida en la Argentina durante los años de la dictadura militar, titulado “Salvados del Infierno”.

Sin lugar a dudas, es muy destacable la iniciativa del diputado Abrevaya, pues Robert Cox fue una figura emblemática denunciando los abusos cometidos durante la última dictadura militar argentina y además representa un gran ejemplo de la honestidad intelectual en la defensa de los Derechos Humanos. Por eso, además de este homenaje, sería bueno que muchos referentes de los Derechos Humanos en la Argentina siguieran el ejemplo de Bob Cox.