Puente Democrático

Comunicados
Coalición para la Renovación Democrática
10 de octubre de 2017
El Llamado de Praga por la Renovación Democrática tiene entre sus firmantes a dos integrantes de CADAL, Juan Pablo Cardenal y Gabriel Salvia.

Adoptado en Praga el 26 de mayo de 2017

La democracia liberal está bajo amenaza, y quienes la valoramos debemos defenderla. 

La democracia está amenazada desde afuera por regímenes despóticos en Rusia, China y otros países que están aumentando la represión internamente y expandiendo su poder globalmente, ocupando el vacío dejado por un desvaneciente poder, influencia y confianza de las democracias largamente establecidas. Los autoritarios están usando viejas armas de poder duro como así también nuevas redes sociales y un creciente arsenal de soft power para crear un orden mundial post-democrático en el cual los derechos humanos y el estado de derecho sean reemplazados por el principio de soberanía estatal absoluta.

La democracia también está siendo amenazada desde adentro. El antiliberalismo está en aumento en Turquía, Hungría, Filipinas, Venezuela y otras democracias en decadencia. En otros países – incluso en democracias largamente establecidas – el apoyo a la democracia liberal se ha erosionado en los últimos años, especialmente entre los más jóvenes que no tienen memoria de las luchas contra el totalitarismo. La fe en las instituciones democráticas ha venido cayendo desde hace un tiempo, al tiempo que los gobiernos parecen incapaces de lidiar con los complejos nuevos desafíos de la globalización, los procesos políticos parecen cada vez más escleróticos y disfuncionales, y las burocracias que administran instituciones nacionales y globales parecen distantes y controladoras. Sumándose a las dificultades, la violencia terrorista ha creado un clima de miedo utilizada por los déspotas y demagogos para justificar el poder autoritario y las restricciones a la libertad.

Coalición para la Renovación Democrática

Dichos problemas han causado una generalizada ansiedad, hostilidad hacia las elites políticas y el cinismo hacia la democracia – sentimientos que han alimentado el surgimiento de movimientos y partidos políticos anti-sistema. Estos sentimientos, a su vez, han sido atizados e inflamados por la desinformación autoritaria, que cada vez penetra más el espacio mediático de las democracias. El último trabajo de Freedom House demuestra que los derechos políticos y las libertades civiles han venido en caída por once años consecutivos, y este año las democracias establecidas dominan la lista de países con más retrocesos en materia de libertad.

Colectivamente, estos factores – el repliegue geopolítico de Occidente, el resurgimiento de las fuerzas políticas autoritarias, la erosión en la creencia de los valores democráticos y la pérdida de fe en la eficacia de las instituciones democráticas – han impuesto un freno al progreso democrático y amenazan con un “ola negativa” de descomposición democrática. Los demócratas deben unirse para detener el repliegue y organizar una nueva coalición para su renovación moral, intelectual y política.

El punto de inicio de una nueva campaña por la democracia es una reafirmación de los principios fundamentales que han inspirado la expansión de la democracia moderna desde su nacimiento hace más de dos siglos. Estos principios están enraizados en la creencia en la dignidad de la persona humana y en la convicción de que la democracia liberal es el sistema político que mejor salvaguarda esta dignidad y le permite florecer. Entre estos principios están los derechos humanos, incluidas las libertades básicas a la expresión, asociación, y de culto; el pluralismo político y social; la existencia de una sociedad civil vibrante que empodera a los ciudadanos en las bases; la elección regular de los funcionarios gubernamentales a través de elecciones verdaderamente libres, justas, abiertas y competitivas; amplias oportunidades más allá de las elecciones para los ciudadanos para participar y darle voz a sus preocupaciones; la transparencia gubernamental y la rendición de cuentas, ambas aseguradas por un fuerte esquema de pesos y contrapesos en el sistema constitucional y a través del control de la sociedad civil; un estado de derecho vigoroso, asegurado por un poder judicial independiente, una economía de mercado que esté libre de corrupción y provea oportunidades a todos; y una cultura democrática de tolerancia, civismo y no violencia.

Estos principios están siendo desafiados hoy no sólo por los apologistas anti-liberales y la xenofobia, sino también por intelectuales relativistas que niegan que cualquier forma de gobierno puede defenderse como superior. Si bien la democracia por lo general es considerada como una idea occidental, sus defensores más fervientes hoy son personas en sociedades no-occidentales que continúan luchando por las libertades democráticas contra posibilidades abrumadoras. Sus luchas aseguran que la universalidad de la idea democrática, y su ejemplo, puede ayudar a traer un nuevo nacimiento de convicción democrática en las democracias avanzadas.

A pesar de su valor intrínseco, la supervivencia de la democracia no puede asegurarse a menos que pueda demostrarse su capacidad para ayudar a las sociedades a enfrentar los desafíos de un mundo cambiante e inestable. Sabemos la profunda ansiedad e inseguridad de amplios segmentos de las sociedades democráticas y creemos que la democracia será fuerte sólo si no queda ningún grupo detrás.

Si bien la democracia representa valores universales, existe en un contexto nacional particular, aquello que Václav Havel llamó las “tradiciones intelectuales, espirituales y culturales que le dan sustancia y le dan sentido”. La ciudadanía democrática, enraizada en dichas tradiciones, necesita ser fortalecida, no se puede permitir que se atrofie en una era de globalización. La identidad nacional es demasiado importante para dejarla a la manipulación de los déspotas y populistas demagogos.

La defensa de los valores democráticos no es un lujo o un emprendimiento puramente idealista. Es la precondición para sociedades decentes, inclusivas; el marco para el progreso social y económico de los pueblos en todo el mundo; y la base para la preservación de la paz y la seguridad internacional.

Una nueva Coalición para la Renovación Democrática servirá como catalizador moral e intelectual para revitalizar la idea de la democracia. El objetivo es cambiar el clima intelectual y cultural al emprender una batalla de ideas basada en principios, informada y desapasionada; defendiendo la democracia de sus críticos; trabajando para fortalecer las instituciones mediadoras y las asociaciones civiles; y dando forma a argumentos persuasivos a favor de la democracia liberal que puedan contribuir al curso de la discusión pública. También será necesario ir en ofensiva contra los opositores autoritarios a la democracia demostrando solidaridad con los valientes que luchan por las libertades democráticas y exponiendo los crímenes cometidos por cleptócratas que roban y oprimen a su propio pueblo, falsifican el registro político e histórico, y buscan dividir y deformar democracias establecidas.

La Coalición también será un foro amplio e interactivo de intercambio de ideas acerca de las mejores formas para ocuparse de los complejos nuevos desafíos que enfrentan a la democracia como los estándares de vida estancados o declinantes de muchos ciudadanos, el golpe contra la creciente inmigración, el surgimiento de “política post-verdad” en una era de redes sociales y la erosión del apoyo a la democracia liberal. Dicho núcleo global también incidirá y promoverá formas efectivas de acción para revivir la fe en la eficacia de las instituciones democráticas.

No hay excusas para el silencio o la inacción. No podemos aferrarnos a la ilusión de la seguridad en momentos en que la democracia está en peligro. La crisis actual es una oportunidad para que los demócratas comprometidos nos movilicemos, y debemos aprovecharla.

 

FIRMANTES
Mike Abramowitz, Estados Unidos de América
Sohrab Ahmari, Estados Unidos de América
Svetlana Alexievich, Belarús
Tutu Alicante, Guinea Ecuatorial
Mansoor Al-Jamri, Bahrain 
Maryam Al-Khawaja, Bahrain
Hajar Al-Kuhtany, Irak
Manal Al-Sharif, Arabia Saudita
Anne Applebaum, Estados Unidos de América
Timothy Garton Ash, Reino Unido
Shlomo Avineri, Israel
Leszek Balcerowicz, Polonia
Youssef Bassem, Egipto
Paul Berman, Estados Unidos de América
Tom Bernstein, Estados Unidos de América
Ales Bialiatski, Belarus
Sergio Bitar, Chile
Igor Blaževič, República Checa
Ladan Boroumand, Irán /Francia
Darko Brkan, Bosnia y Herzegovina
Martin Bútora, Eslovaquia
Kim Campbell, Canadá
Juan Pablo Cardenal, España
Scott Carpenter, Estados Unidos de América
Jean-Claude Casanova, Francia
David Clark, Reino Unido
Irwin Cotler, Canadá
Michael Danby, Australia
Frederik Willem de Klerk, Sudáfrica 
Rafael Marques de Morais, Angola
Ronald Deibert, Canadá
Neelam Deo, India
Larry Diamond, Estados Unidos de América
Nadia Diuk, Estados Unidos de América
Han Dongfang, China
Brigitte Dufour, Bélgica
Andrej Dynko, Belarus
Mustafa Dzemihlev, Ucrania
Jørgen Ejbøl, Dinamarca
Nidhi Eoseewong, Tailandia
João Carlos Espada, Portugal
José Daniel Ferrer, Cuba
Alejandro Foxley, Chile
Francis Fukuyama, Estados Unidos de América
Cynthia Gabriel, Malasia
William Galston, Estados Unidos de América
Chito Gascon, Filipinas
Richard Gere, Estados Unidos de América
Carl Gershman, Estados Unidos de América
John Githongo, Kenia
Ana Gomes, Portugal
Leonid Gozman, Rusia
Paul Graham, Sudáfrica
Vartan Gregorian, Estados Unidos de América
Chen Guangcheng, China
Borys Gudziak, Ucrania
Ashok Gurung, Nepal
Emmanuel Gyimah-Boadi, Ghana
Chaibong Hahm, Corea del Sur
Barbara Haig, Estados Unidos de América
Amr Hamzawy, Egipto
Husain Haqqani, Paquistán
Miklos Haraszti, Hungría
Robert Hardh, Suecia
Bambang Harymurti, Indonesia
Ivan Havel, República Checa
Szuchien Hsu, Taiwán
Carlos Fernando Chamorro, Nicaragua
Cristiana Chamorro, Nicaragua
Kinman Chan, Hong Kong
Glanis Changachirere, Zimbabwe
Anwar Ibrahim, Malasia
Maiko Ichihara, Japón
Toomas Hendrik Ilves, Estonia
Ramin Jahanbegloo, Irán/Canadá
Chee Soon Juan, Singapur
Nataša Kandić, Serbia
Vladimir Kara-Murza, Rusia
Tawakkol Karman, Yemen
Garry Kasparov, Estados Unidos de América /Rusia
Mikhail Kasyanov, Rusia
Janos Kenedi, Hungría
Zoltán Kész, Hungría
Maina Kiai, Kenia
James Kirchick, Estados Unidos de América
Jakub Klepal, República Checa
Bernard Kouchner, Francia
Ivan Krastev, Bulgaria

Enrique Krauze, México
Péter Krekó, Hungría
Vytautas Landsbergis, Lituania
Walter Laqueur, Estados Unidos de América
Arthur Larok, Uganda
Nathan Law, Hong Kong
Sook-Jong Lee, Corea del Sur
Bernard-Henri Lévy, Francia
Mario Vargas Llosa, Perú
Bálint Magyar, Hungría
Anar Mammadli, Azerbaiyán
Myroslav Marynovych, Ucrania
Radwan Masmoudi, Túnez
Penda Mbow, Senegal
Stjepan Mesić, Croacia
Adam Michnik, Polonia
Ivan Mikloš, Eslovaquia
Emin Milli, Azerbaiyán
Carlos Alberto Montaner, Cuba
Davood Moradian, Afganistán
Manuel Cuesta Morúa, Cuba
Yascha Mounk, Estados Unidos de América
Alina Mungiu-Pippidi, Rumania
Surendra Munshi, India
Igor Munteanu, Moldova
Joshua Muravchik, Estados Unidos de América
Ahmad Farouk Musa, Malasia
Dino Mustafić, Bosnia y Herzegovina
Moisés Naím, Venezuela
Ghia Nodia, Georgia
Andrej Nosov, Serbia
Wai Wai Nu, Burma
Ayo Obe, Nigeria
Ana Palacio, España
Šimon Pánek, República Checa
Zygis Pavilionis, Lituania
Rosa Maria Payá, Cuba
Latinka Perović, Bosnia y Herzegovina
Andrei Piontkovski, Rusia/ Estados Unidos de América
Marc Plattner, Estados Unidos de América
Jerzy Pomianowski, Polonia
Thitinan Pongsudhirak, Tailandia
Rodger Potocki, Estados Unidos de América
Arch Puddington, Estados Unidos de América
Vesna Pusić, Croacia
Xiao Qiang, China/ Estados Unidos de América

Sam Rainsy, Camboya
Aziz Royesh, Afganistán
Jacques Rupnik, Francia
Walid Salem, Palestina
Gabriel Salvia, Argentina
Sima Samar, Afganistán
Maia Sandu, Moldova
Elizardo Sanchez, Cuba
Yoani Sánchez, Cuba
Oscar Arias Sánchez, Costa Rica
Lilia Shevtsova, Rusia
Karel Schwarzenberg, República Checa
Slawomir Sierakowski, Polonia
James Smart, Kenia
Timothy Snyder, Estados Unidos de América
Uffe Riis Sørensen, Dinamarca
Ambiga Sreenevasan, Malasia
Daniel Stid, Estados Unidos de América
Tamara Sujú, Venezuela
Borys Tarasiuk, Ucrania
Vladimir Tismăneanu, Estados Unidos de América /Rumania
J. S. Tissainayagam, Sri Lanka
Jon Ungphakorn, Tailandia
Rostislav Valvoda, República Checa
Franak Viacorka, Belarús
Alexandr Vondra, República Checa
Christopher Walker, Estados Unidos de América
George Weigel, Estados Unidos de América
Leon Wieseltier, Estados Unidos de América
Joshua Wong, Hong Kong
Samuel Kofi Woods II, Liberia
Jeta Xharra, Kosovo
Jianli Yang, China/ Estados Unidos de América
Richard Youngs, Reino Unido
Leyla Yunus, Azerbaiyán
Yevgen Zakharov, Ucrania
Svitlana Zalishchuk, Ucrania
Yevgeniy Zhovtis, Kazajstán
Philip Zimbardo, Estados Unidos de América
Min Zin, Burma
Michael Žantovský, República Checa

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