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Publicaciones > Entrevistas

Heinz R. Sonntag:

''Chávez no es el típico dictador, representa un nuevo totalitarismo''
23 de mayo de 2010
Por Pablo Díaz de Brito

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Heinz R. Sonntag es un sociólogo con una historia personal muy particular. Nacido y formado en Alemania, hace 40 años se fue a vivir a Venezuela, y hace 25 adoptó la ciudadanía venezolana, lo que le implicó renunciar a la de su país de origen. Sonntag tuvo una extensa carrera académica en Venezuela, principalmente en la prestigiosa Universidad Central de Venezuela (UCV). En 2006 estuvo entre los fundadores del Observatorio Hannah Arendt. Es un crítico del gobierno de Hugo Chávez, al que caracteriza como representante emblemático de un "nuevo totalitarismo". Concedió a La Capital la entrevista que se publica a continuación.

—Muchos opositores han ido a prisión o debido exiliarse; lo mismo ocurre con el periodismo y con los jueces. En estas condiciones ¿todavía es posible hablar de Venezuela en términos de una democracia?

—A mi modo de ver, el régimen político del comandante-presidente Hugo Chávez ha perdido su carácter democrático inicial, al menos después de ganar un referendo sobre su permanencia en el poder en agosto de 2004; luego, en forma más aguda, después de su reelección, en diciembre de 2006, y, más claramente todavía, después de su derrota en el referendo sobre reformas constitucionales (que era en realidad una nueva Constitución), el 2 de diciembre de 2007. En adelante, ha apretado las tuercas de la represión en contra de las libertades públicas y en favor del control total de la sociedad y de los ciudadanos. Esto implica, desde luego, la restricción severa de la libertad de pensamiento y expresión, y se expresa no solamente en casos personalizados, sino también en las amenazas permanentes en sus discursos contra todos que no comparten su proyecto, y en medidas de "represión light", como la invalidación de pasaportes por largo tiempo (como fue en mi caso). Además, en los últimos dos años ha mandado a cerrar 34 estaciones de radio y tres emisoras de TV. El hecho de que Chávez permita todavía artículos y comentarios críticos en periódicos y medios audiovisuales es parte de una estrategia para evitar que el carácter no-democrático de su gobierno provoque reacciones en otros países en los cuales la democracia funciona.

—Usted preside el Observatorio Hannah Arendt (en internet: www.observatorio-arendt.org) ¿Cuáles serían los rasgos totalitarios del chavismo?

—El rasgo totalitario básico del régimen chavista, como de cualquier régimen totalitario, es su pretensión de controlar absolutamente todo: desde la economía hasta la vida privada de cada ciudadano. Chávez quiere que todos pensemos como él, que nos comportemos de acuerdo a los patrones que él dicta, que hagamos en nuestro tiempo libre lo que sus acólitos mandan; en breve, que dejemos de ser ciudadanos libres y nos convirtamos en súbditos. El arte y la literatura no tienen sentido sino en función de lo que él llama ''la revolución bolivariana-marxista''. Para que se logre esta pretensión se han dictado leyes que regulan la educación básica y la secundaria, se intenta callar y destruir a las universidades autónomas. Agréguese a todo esto la represión violenta contra cualquier demostración o manifestación de protesta.

—¿Cómo toma la complacencia de los gobiernos ''progresistas'' de la región con Chávez, como el brasileño y el argentino?

—La Alternativa Democrática (como Sonntag llama a la oposición) necesita del apoyo de todos los demócratas y regímenes democráticos del continente, incluso del mundo. Si además de Colombia, Chile, Perú, Costa Rica y otros, hubiera más países en la región que mantuvieran una actitud abiertamente crítica contra el régimen de Chávez, sería más fácil para nosotros resistir y desarrollar estrategias internas contra este totalitarismo. En lo que se refiere a Brasil, es lamentable que Lula haya señalado que Chávez es el mejor presidente que Venezuela ha tenido en los ultimos 100 años. En cuanto a Argentina, pienso que puede haber algunos rasgos que su régimen político comparte con el nuestro, por ejemplo una tendencia embrionaria al autoritarismo. Pero debo reconocer también que la presidenta Cristina Fernández tuvo el coraje de responderle a Chávez, el 19 de abril de este año en Caracas, que lo importante para los gobiernos no deben ser las armas sino las ideas.

—Este autoritarismo está vinculado a un choque frontal con la economía de mercado. ¿Por qué se da este vínculo sistemático entre autoritarismo populista y anticapitalismo?

—No estamos viviendo en Venezuela, Bolivia, Ecuador, etc, un autoritarismo populista, ni tampoco la clásica dictadura militar de America latina y el Caribe. Estamos viviendo un nuevo fenómeno, un totalitarismo de nuevo estilo. Todos los totalitarismos, los de ''izquierda'' y los de ''derecha'', han seguido politicas ''estatistas'', ''anti-mercado'', porque el control absoluto de la sociedad incluye necesariamente el de la economía.

—Se dice que las clases medias son el único núcleo de resistencia al chavismo, pero, siendo ese sector minoritario es insuficiente para enfrentarlo. ¿Hay chavismo para rato?

—Los sectores medios en mi país: o sea, los profesionales, los universitarios, los estudiantes, a través de las asociaciones de la sociedad civil organizada, están tratando, y con bastante éxito, de vincularse con los sectores populares. Nuestro observatorio, por ejemplo, ejecuta actualmente un proyecto de investigación-acción para enfrentar la violencia en los barrios populares. Otras ONG están haciendo cosas similares. Esta alianza entre los sectores medios y los populares es esencial para que no haya ''chavismo para rato''.

—En Argentina se trazan paralelos entre Chávez y los Kirchner. ¿Cuál es su su opinión sobre este paralelo?

—Este paralelo no existe. Pienso que, a estas alturas de la historia del actual sistema-mundo, la construcción de semejantes paralelos se basa en una falta de seriedad del análisis.

—Se habla mucho de la "cubanización" del proceso venezolano.

—La cubanización empezó seriamente en 2003. Entonces Chávez anuncia la "misión" de salud. Vinieron de Cuba gran cantidad de médicos. Después anunció otras misiones. Todas ellas fueron dirigidas o asesoradas por cubanos. Trajo entrenadores deportivos de Cuba. En ese momento se establece el convenio por el que Venezuela pagaba con petróleo por estos servicios. Hoy se calcula que hay 60 mil cubanos en Venezuela. Jamás en la historia hubo tal cantidad de extranjeros, ni norteamericanos ni de otra nacionalidad. Están al mando de las cosas más sensibles: por ejemplo, las FFAA, los organismos de seguridad del Estado, las oficinas de control de pasaportes y cédulas de identidad. Le cuento al respecto mi experiencia personal. En septiembre de 2008, de regreso de un viaje a Guatemala, me invalidan el pasaporte. Yo no era más ciudadano alemán desde el 84, cuando me hice ciudadano venezolano. Para recuperar el pasaporte debí pasar por dos entrevistas con funcionarios cubanos. Cada una duró tres horas y me interrogaron sobre las cosas más menores. Fue en la oficina general de identificación y extranjería. Así que me consta en lo personal la presencia de funcionarios cubanos.

—A partir del ejemplo chavista ha resurgido en la región una tipología autoritaria y populista. ¿Cuánto más puede crecer este fenómeno regional?

—Yo tengo la firme esperanza de que el "modelo" chavista no encuentre más seguidores. Pero reconozco que el discurso populista y el asistencialismo presentan severas tentaciones para los pueblos, razón por la cual las democracias auténticas de América latina y el Caribe deberían formar un bloque de defensa de la libertad y contra el autoritarismo.

Fuente: Diario La Capital, Rosario, Argentina.

 

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