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II Foro en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos
28 de enero de 2014
Al igual que un año antes en Santiago de Chile, CADAL se propuso realizar un evento alternativo a la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), pero esta vez en el único territorio de la región donde gobierna un régimen unipartidista que reprime el ejercicio de los derechos fundamentales, entre ellos la libertad de expresión, reunión y asociación.
 

Aunque resulte paradójico, el evento más exitoso en el cual el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) participó en su organización, fue uno que finalmente no se hizo. Es que nunca antes, durante sus once años de existencia, una actividad de CADAL había generado tantas expectativas y tenido tanta repercusión como la organización junto a nuestras contrapartes cubanas Arco Progresista, Comité Ciudadano por la Integración Racial y Nuevo País del II Foro Democrático en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos en La Habana, previsto para el día martes 28 de enero de 2014.

Estaba claro que si la dictadura cubana actuaba de la forma represiva a la cual los ciudadanos cubanos están acostumbrados todos los días, el Foro Alternativo no se iba a realizar, como finalmente sucedió. Pero precisamente, la organización del Foro implicó un desafío al ilegítimo gobierno de Cuba, expuesto regional e internacionalmente ante la realización de la Cumbre de la CELAC, y un ejercicio concreto de solidaridad democrática por parte de una organización del exterior con los actores locales que de manera pacífica reclaman por la apertura política en su país.

Fue un éxito el haber sacado una vez más a la luz la naturaleza represiva de un régimen que no está dispuesto a ceder un mínimo espacio de apertura política. Y hacerlo público fue una acertada decisión, pues así lo hace CADAL en todos lados donde organiza un evento e implicó la desesperación de la dictadura al ver circular un programa con los nombres de los participantes confirmados para discutir en su territorio nada menos que “La Declaración especial de defensa de la democracia de la CELAC y su incompatibilidad con el sistema político de partido único en Cuba”.

Es cierto que la publicidad del Foro, incluyendo la nómina de los participantes confirmados, implicó que la policía política visitara sus domicilios para amenazar a cada uno de ellos y detener a algunos durante varios días. En las amenazas a los participantes, un tema que desveló a la Seguridad del Estado fue el lugar de realización del Foro, que por motivos de seguridad lo informaba de boca en boca Manuel Cuesta Morúa. Al ser detenido Cuesta Morúa días previos al Foro, muchos participantes no llegaron a ser informados sobre el lugar de su realización. Y si bien en CADAL se recibieron consultas por el lugar, las mismas fueron trasladadas a Cuesta Morúa antes de su detención, pues siempre se tuvo mucho cuidado de no exponer a la persona que ofreció su casa.

Por otra parte, prácticamente no quedó Canciller de país democrático y embajada en La Habana sin recibir desde Buenos Aires la comunicación sobre la organización de este Foro Alternativo, y en muchos casos respondieron formalmente e incluso cerca de diez diplomáticos extranjeros en Cuba habían confirmado su asistencia. Asimismo, tanto el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, como el de la OEA, José Miguel Insulza, recibieron comunicaciones directas y en el primer caso enviaron la respuesta y posteriormente informaron sobre el reclamo realizado a las autoridades cubanas. 

En cuanto a la memoria histórica, para la mayoría de los funcionarios extranjeros que estuvieron esos días en Cuba y no mostraron solidaridad con quienes fuimos impedidos de ejercer el derecho humano a la libertad de reunión y expresión, esta actitud quedará eternamente como una mancha negra en sus carreras públicas. 

Como puede apreciarse, el desafío del Foro Alternativo no estuvo dirigido solamente a la dictadura cubana, sino también al resto de los países que integran la CELAC, a las democracias desarrolladas que cuentan con embajadas en La Habana y a los funcionarios de organismos regionales como la OEA y la UE e internacionales como la ONU. Es que un régimen políticamente cerrado y tan obscenamente violador de los derechos humanos como el cubano, solamente puede mantenerse en el poder combinando su implacable represión interna con la complacencia regional e internacional.

De esta manera, el impedimento de la realización del Foro Alternativo no tuvo como único responsable a la dictadura cubana, sino también al resto de los mandatarios y funcionarios de organismos que asistieron a la Cumbre de la CELAC en La Habana y convalidaron con su silencio la violación al derecho a la libertad de reunión y expresión.