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Una dictadura da cátedra en el Consejo de Derechos Humanos
7 de marzo de 2008
La alocución del Canciller cubano Felipe Pérez Roque es una clara muestra de cómo se conduce su país en el Consejo de Derechos Humanos: defendiendo a regímenes como el de Irán, Sudán o Corea del Norte; alineándose con el grupo de países islámicos; tratando de minimizar el peso de las acciones condenatorias e intentando proyectar una imagen del régimen sobre la materia que dista mucho de ser la real.
Mariana Dambolena
 

El pasado lunes 3 de marzo de 2008 se inauguró la Séptima Sesión Ordinaria del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra, Suiza. En dicha ocasión, Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, tuvo la oportunidad de intervenir y dar a conocer la posición de su gobierno frente a esta temática, abriendo su discurso con la afirmación de que Cuba "sufre el bloqueo más largo y cruel de toda la historia". Sin temor de pecar de exagerado, más adelante en la declaración calificó al "bloqueo" de "criminal".

Según sus declaraciones, el hecho de que Cuba sea miembro fundador del Consejo es prueba fiel de que la razón le ha ganado a la fuerza y "la defensa de los principios le ha ganado al poder y a la riqueza". Se trata de los mismos principios que también defienden otros "ilustres" miembros del Consejo como China, Arabia Saudita, Bielorrusia, Egipto o Pakistán.

En el año 2007 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 62/219, que busca el fortalecimiento institucional del Consejo de Derechos Humanos. La moción fue impulsada por Cuba y demás países del Movimiento de los No Alineados. Según las declaraciones del representante del gobierno cubano, la legitimidad del Consejo dependerá de ahora en más del funcionamiento del Mecanismo de Revisión Periódica Universal. Según Cuba, lo que hizo que la vieja Comisión fracasara fue el hecho de que servía de instrumento para amenazar a aquellos que "se rebelan" y al mismo tiempo ignoró las violaciones cometidas por los países poderosos. En la intervención de Roque, no podía faltar la referencia al "heroico pueblo de Palestina" y la necesidad de garantizar el "derecho al desarrollo". Claro que no se menciona los derechos a la vida, libertad, integridad física, asociación o expresión.

El año 2007 es mencionado como un año de victoria histórica para Cuba, ya que el Consejo interrumpió por primera vez el monitoreo de los derechos humanos en la isla. Vale la pena recordar que además se eliminó el escrutinio de Bielorrusia y las acciones se concentraron en su amplia mayoría en condenar a Israel. En el nuevo contexto, Cuba considera que ya no existe una persecución hacia su régimen dentro de este Órgano, por lo que ha decidido firmar los pactos internacionales de derechos humanos (el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y el de Derechos Civiles y Políticos, ambos vigentes desde 1966). No puede negarse que para el régimen esto ha sido una contundente victoria.

No podía faltar en las declaraciones del Sr. Pérez Roque una denuncia de que las peores violaciones de los derechos humanos son cometidas por, sí, lo adivinó, los Estados Unidos de América. Por si fuera poco, para cerrar su intervención el Ministro hizo referencia al reciente proceso "electoral" en Cuba, que su gobierno considera como ejemplo de transparencia y libertad. Según sus palabras el mundo ha podido apreciar "el espíritu cívico y conciencia política del país. El resultado es el camino que el pueblo cubano libremente ha elegido".

La alocución del Canciller Pérez Roque es una clara muestra de cómo se conduce su país en el Consejo de Derechos Humanos: defendiendo a regímenes como el de Irán, Sudán o Corea del Norte; alineándose con el grupo de países islámicos; tratando de minimizar el peso de las acciones condenatorias e intentando proyectar una imagen del régimen sobre la materia que dista mucho de ser la real.

Mariana Dambolena es Investigadora Asociada del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL).