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El deterioro de los derechos humanos en Tayikistán
10 de junio de 2018
Las diferentes fuentes de información muestran que Tayikistán ha aumentado su actitud autoritaria entre 2015 y 2017. Detrás de la fachada de las instituciones políticas “democráticas” y de la voluntad del presidente Emomalii Rahmon de luchar contra la corrupción, el país más pobre de la ex Unión Soviética está sometido a graves dificultades en materia de derechos humanos.
Florie Postis
 

La situación de los derechos humanos en Tayikistán empeoró desde el segundo Examen Periódico Universal en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2016 porque las autoridades ampliaron la represión y las restricciones de las libertades, no solo a nivel de la vida pública de todos los ciudadanos sino también a nivel de la vida privada de los “enemigos” del régimen.

Como memoria de la guerra civil que vivió el país entre 1992 y 1997, la familia del presidente Emomalii Rahmon quiere mostrar que un régimen autoritario, clientelista y patriarcal es la única manera para conservar un país estable. Así, desde 2017, por primera vez desde el conflicto, no hay oposición política en el país y los derechos humanos están lejos de ser plenamente respetados.

Del hostigamiento de los opositores a las amenazas de sus familiares

Según Human Rights Watch, desde 2014, las autoridades condenaron al menos siete abogados y abogadas defensores de los derechos humanos. En diciembre de 2017, menos de la mitad de los 2.000 abogados y abogadas registrados en todo el país habían conseguido volver a homologar y obtener la licencia para ejercer. Además, los abogados y abogadas que aceptaron la defensa de casos políticamente delicados o relacionados con la seguridad nacional y la lucha antiterrorista sufrieron cada vez mas intimidación y presiones.

El caso de Buzurgmekhr Yorov es uno de los más emblemáticos del hostigamiento que viven los abogados y abogadas de derechos humanos en el país. En octubre del año 2016, el Tribunal Municipal de Dushambé condenó a Buzurgmekhr Yorov y Nuriddin Makhkamov a 21 y 23 años de prisión respectivamente, después de un juicio manifiestamente injusto. Habían representado a varios miembros del Partido del Renacimiento Islámico de Tayikistán, prohibido en el país. Los medios de comunicación estatales presentaron a Buzurgmekhr Yorov como simpatizante de los terroristas y, en consecuencia, “terrorista” él también. Durante el año 2017, las autoridades ampliaron la condena de dos años por insultos a las autoridades y por citar al poeta Omar Khayyam durante su declaración final. Finalmente, en abril de 2016, se informó a su esposa de una nueva causa penal contra él por presuntos “insultos” al líder de la Nación y fue condenado a tres años más de prisión. Ahora, Buzurgmekhr Yorov debe cumplir unos 28 años de prisión. Según el último informe de Amnistía Internacional, en septiembre de 2017, las autoridades permitieron a la madre del abogado que lo visitara. Durante la visita, su hijo le contó que los guardias solían golpearlo, insultarlo y amenazarlo.

En consecuencia, muchos abogados y abogadas huyeron del país por razones de seguridad. Sin embargo, en mayo de 2017, las autoridades gubernamentales no permitieron a Fayzinisso Vohidova salir del país y la amenazaron violentamente porque había criticado la condena de Yorov y Makhakamov.

El 9 de abril de 2018, la organización Human Rights Watch también denunció la deportación de dos activistas tayikos detenidos en Turquía a Tayikistán, donde corren el riesgo de ser torturados o maltratados. Suhrob Zafar y Nasimjon Sharipov, miembros del movimiento político opositor prohibido Grupo 24, fueron detenidos por la Policía de Turquía el 19 de marzo de 2018, bajo los ordenes de las autoridades tayikas.

Para silenciar las voces críticas, la policía y los servicios de seguridad decidieron perseguir también a los familiares de los opositores. Los ejemplos son múltiples, pero solo vamos a citar algunos casos relevantes que pueden destacar el clima de desconfianza que existe en el país.

En diciembre de 2016, las autoridades torturaron a Rahmatulloi Rajab por el trabajo de su hijo, Shukhrati Rahmatullo, periodista comprometido y miembro del Partido del Renacimiento Islámico de Tayikistan, que había sido condenado a 28 años de prisión en junio de 2016.

Antes de finalizar el mes de diciembre de 2016, las autoridades también acusaron a activistas pacíficos, como Vaisiddin Odinaev, por haber protestado durante la visita del presidente tayiko Emomalii Rahmon al checo Milos Zeman en Praga. Algunos días después de las protestas, las fuerzas de seguridad tayikas arrestaron al abuelo de 75 años de Vaisiddin Odinaev y lo encuestaron durante más de 5 horas.

En julio de 2017, las fuerzas de seguridad visitaron arbitrariamente a los familiares de diez activistas pacíficos que habían estado presentes el mes anterior a la conferencia de Dortmund, en Alemania, conmemorando la firma de los acuerdos de paz de la guerra civil en Tayikistán.

Luego, en noviembre de 2017, los servicios de seguridad finalmente devolvieron sus pasaportes a la madre y la hija de Shabnam Khudoydodova, un activista que había participado en 2016 en la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, de una serie de seminarios tratando los derechos humanos. Desde 2016, las autoridades habían confiscado sus pasaportes a la madre y a la hija del activista sin ninguna otra razón aparente.

Otro evento que podemos subrayar es la intrusión de los servicios de seguridad en la familia de Jamshed Yorov, abogado tayiko instalado en Alemania, hermano del famoso preso Buzurgmehr Yorov. Las autoridades visitaron a la esposa y a la hija de Jamshed Yorov, Dilbar Zuhurova, amenazándolas violentamente.

De la privación de las libertades públicas al control de las libertades privadas

En cuanto a las libertades públicas, todos los tayikos viven graves restricciones en su papel cotidiano de ciudadano. En su informe de junio de 2017, el relator especial de la ONU sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y expresión indicó que desde su visita de 2016 las “restricciones draconianas a las voces de la oposición y la presión contra la sociedad civil” habían seguido empeorando.

Según el Bertelsmann Transformation Index, el Tayikistán es uno de los países más corruptos del mundo y el nepotismo sin limites confina el acceso y las conexiones entre las personas y las necesidades básicas. Por ejemplo, en enero de 2017, el presidente nombró a su hijo mayor para ser alcalde de la capital de Tayikistán.

Según Human Rights Watch, en 2017, al menos 20 periodistas huyeron del país por miedo de las persecuciones. En efecto, a medida que el culto de la personalidad del presidente Emomalii Rahmon aumenta, los periodistas deben ser más prudentes. En abril de 2017, una nueva ley confirmó este proceso diciendo que todos los medios de comunicaciones tendrían que referenciar a Rahmon como “fundador de la paz y de la unidad de la nación, líder de la nación, presidente de la República de Tayikistán o Su Excelencia Emomali Rahmon”. Así, según Reporteros Sin Fronteras, Tayikistán retrocedió al puesto 150 de 180 países en materia de libertad de prensa.

La privación de la libertad de expresión está muy presente en la vida de todos los ciudadanos. En mayo de 2017, las autoridades desbloquearon el acceso a algunas redes sociales y plataformas de búsquedas, tales como Facebook, Vkontakte y Youtube. Sin embargo, otros sitios como BBC, CNN y Ferghana.ru siguen estando bloqueados.

En julio de 2017, el Parlamento tayiko aprobó unas modificaciones para permitir a los servicios de seguridad controlar las conexiones en línea, los mensajes y los comentarios sobre las redes sociales. Actualmente, los ciudadanos que visitan sitios ‘indeseables” pueden ser sometidos a vigilancia. Además, la legislación no indica cuales son los sitios “indeseables”.

Más que negar las libertades públicas que podrían amenazar la clase gobernante, las autoridades ejercen un control fuerte sobre las libertades privadas de las personas, como la religión y la sexualidad.

En el país, está prohibido involucrar aspectos religiosos en la política o en el trabajo. Sin embargo, siguen siendo celebradas las vacaciones islámicas y las elites del gobierno usan símbolos islámicos. Además, las instituciones oficiales religiosas vieron sus capacidades aumentar durante esos últimos años.

En 2017, las fuerzas de seguridad instalaron cámaras en las mezquitas consideradas como “peligrosas” y amenazaron a los hombres con barbas largas. En julio del mismo año, el pastor protestante Bakhrom Kholmatov, fue condenado a tres años de prisión por cantar canciones “extremistas” en una iglesia.

En agosto del año 2017, las autoridades introdujeron una Ley sobre Tradiciones promoviendo la interdicción del hiyab islámico, acompañada de una campaña publicitaria en la capital del país, con el objetivo de reemplazar el hiyab por el pañuelo tradicional tayiko. Las fuerzas de seguridad irrumpieron en tiendas que vendían ropa islámica, muchas de las cuales se vieron obligadas a cerrar.

A nivel de las libertades sexuales, las personas lesbianas, gays, bisexuales, e intersexuales (LGBTI) siguieron viviendo violencias, detenciones arbitrarias y discriminación. La “homosexualidad y el lesbianismo” están en la lista de “delitos amorales, prostitución y proxenetismo” del Ministerio del Interior desde 2014.

En octubre de 2017, el ministro del Interior anunció que los nombres y datos personales de 367 personas presuntamente LGBTI se habían incluido en un registro del Ministerio del Interior, con el pretexto de protegerlas de enfermedades de transmisión sexual.

Las diferentes fuentes de información muestran que Tayikistán ha aumentado su actitud autoritaria entre 2015 y 2017. Detrás de la fachada de las instituciones políticas “democráticas” y de la voluntad del presidente Emomalii Rahmon de luchar contra la corrupción, el país más pobre de la ex Unión Soviética está sometido a graves dificultades en materia de derechos humanos. El gobierno está totalmente controlado por la familia presidencial y la oposición reducida drásticamente.

 
 
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