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El estado de los derechos humanos en Laos
20 de julio de 2017
En Laos hay un monopolio político por parte del partido gobernante, el Partido Popular Revolucionario de Lao. Con motivo de la celebración de reuniones internacionales en Laos, el Estado incrementó su control sobre los medios de comunicación y la sociedad civil. Por otra parte, también se dan desapariciones forzosas, de las cuáles sigue sin aclararse la suerte de Sombath Somphone, destacado miembro de la sociedad civil.
Melina Morales
 

La República Democrática de Laos fue proclamada como tal en 1975. Sin embargo, recién en 1991 se formuló la constitución, estableciendo un sistema de división de poderes. El presidente representa el poder ejecutivo, y es elegido por la Asamblea Nacional por un período de cinco años. A su vez hay un primer ministro, que es el que se encarga de las funciones administrativas. El poder legislativo está representado por la ya mencionada Asamblea Nacional, mientras que el Tribunal Supremo de Laos (máximo organismo judicial), es el representante del tercer poder. Sin embargo, en Laos hay un monopolio político por parte del partido gobernante, el Partido Popular Revolucionario de Lao. Por lo tanto es un estado unipartidista. Tiene una estructura similar al de la Unión Soviética, en donde hay un Comité Central y un Politburó, órganos de toma de importantes decisiones, tales como la designación del presidente y primer ministro.

Actualmente, se encuentran en el poder Bounnhang Vorachith como presidente, y Thongloun Sisoulith como vicepresidente desde el 2016.

Laos actualmente tiene un estado “No libre”, con libertades cíviles y derechos políticos restringidos.

Con motivo de la celebración de reuniones internacionales en Laos, el Estado incrementó su control sobre los medios de comunicación y la sociedad civil. Se dan fuertes episodios represivos a defensores y defensoras de los derechos humanos. Dos personas encarceladas por motivos de conciencia quedaron en libertad en marzo tras haber pasado 17 años recluidas.

Por otra parte, también se dan desapariciones forzosas, de las cuáles sigue sin aclararse la suerte de Sombath Somphone, destacado miembro de la sociedad civil que había sido secuestrado en el año 2012 en un control policial de la capital, Vientián. Unas cámaras de vigilancia habían grabado el momento en el que la policía le dio el alto y se lo llevó en un vehículo.

A pesar de esto, Laos ha firmado la Convención Internacional para la Protección de las Desapariciones Forzadas, pero no lo ha ratificado aún. El gobierno en la mayoría de los casos no ha investigado de forma adecuada estas desapariciones.

El país prometió asimismo que cooperaría con los mecanismos de derechos humanos de las Naciones Unidas, pero esto es algo que no se ve reflejado en la práctica actualmente. La situación contrasta fuertemente con las promesas de avanzar en materia de lucha contra el narcotráfico de personas y disfrute de los derechos de libertad de expresión y religión, ya que los principales indicadores muestran una carencia importante en estos ámbitos.

En cuanto a la libertad de expresión, el Estado sigue sometiendo a las organizaciones de la sociedad a un estricto control.

En enero de 2016 se emitió un decreto que limitaba la actividad de los medios de comunicación y otros organismos internacionales, incluyendo en una de sus disposiciones, la obligación de presentar el material de prensa ante el Estado para su aprobación.

En noviembre pasado se reformó la ley de Medios de Comunicación para garantizar que éstos se adhirieran estrictamente a las políticas de gobierno y las promocionaran.

Además, la actividad en internet sigue siendo fuertemente controlada, estableciendo la prohibición de difamar a las autoridades a través de las redes.

 
 
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